La escritura como terapia
Hoy se conoce sobre todo como escritura terapéutica o escritura expresiva, y está bastante estudiada desde la psicología y la neurociencia.
¿Qué es?
Es una práctica estructurada donde escribes sobre emociones, experiencias difíciles o significativas, con la intención de procesarlas, no de escribir “bonito”. No es literatura: es regulación emocional.
¿De dónde viene?
El referente clave es James Pennebaker (años 80). Sus estudios mostraron que escribir algo por varios días sobre experiencias emocionalmente intensas puede:
Reducir estrés y ansiedad
Mejorar el estado de ánimo
Fortalecer el sistema inmune
Ayudar a elaborar traumas leves a moderados
Hoy se usa en terapia cognitiva, trauma, ansiedad, depresión y también en bienestar general.
¿Cómo funciona?
Escribir ayuda a:
Ordenar el caos mental (le das narrativa a lo vivido)
Sacar emociones del cuerpo y ponerlas en palabras
Integrar lo que evitas sin tener que contárselo a alguien
Activar zonas del cerebro ligadas al sentido y la regulación emocional
Formas actuales más comunes
Escritura expresiva: escribir libremente sobre lo que duele o pesa
Journaling emocional: registrar emociones y patrones diarios
Escritura guiada: responder preguntas terapéuticas
Narrativa de reencuadre: reescribir una experiencia desde otra perspectiva
Cartas terapéuticas (que no se envían)
Importante saber
No reemplaza terapia cuando hay trauma severo, pero sí la complementa muy bien.
Por: Alejandro Alvarado
